Manifiesto para el Empoderamiento de los Autores (M.E.A)

 

Este es un manifiesto en el que los autores reivindicamos y definimos los valores y los compromisos que queremos en la colaboración con terceros. Un decálogo al que podéis adscribiros, destinado a fomentar una nueva ética de la cooperación y el intercambio.

 

Reunidos

De una parte los creadores, de otra todos aquellos que quieran colaborar en la difusión y la comercialización de nuestras obras y productos.

 

Manifestamos

Que nosotros nos representamos a nosotros mismos, y que vosotros, los editores, distribuidores, promotores, agentes, empresarios y demás, estáis interesados en obtener un provecho lícito y no abusivo de nuestras creaciones.

 

Que consecuentemente os ofrecemos participar de nuestros proyectos y que nos regiremos por las condiciones siguientes:

 

1. Los autores conservaremos los derechos fundamentales sobre nuestras creaciones, y la posibilidad de decidir abierta y libremente sobre ellas.

 

2. Los compromisos serán establecidos de forma bilateral, y nos daremos el tiempo para hablar y discutir los pormenores.

 

3. Evitaremos los contratos de “exclusividad” a favor de los de “inclusividad”. Es decir, que favorezcan la colaboración y el intercambio con todos aquellos que quieran sumarse al proyecto.

 

4. No aceptaremos ningún trato económico o de cualquier otra índole que consideremos indigno, dada la responsabilidad, el trabajo y la implicación aportada.

 

5. Queremos y necesitamos un trato de persona a persona; sin jerarquías ni subordinaciones. Un trato honesto, amable y respetuoso.

 

6. Os pedimos claridad y una buena disposición para la comunicación y la cooperación. Absteneros de letras pequeñas; sed claros con vuestras posibilidades y ofrecimientos y mostrad paciencia y comprensión cuando necesitemos respuestas y aclaraciones. Os invitamos a pedirnos lo mismo a nosotros cuando lo necesitéis.

 

7. Por favor, no prometáis cosas que no podéis cumplir, ni ofrezcáis publicidad engañosa de nuestras obras. Deseamos que nuestro trabajo llegue al mayor número de personas posible, pero no a costa de rebajar la calidad del producto ni la veracidad de la información.

 

8. Estamos abiertos a cualquier opción creativa que ayude a potenciar y difundir nuestras ideas. No importa lo estrambótica que pueda resultar. Si cumple estos principios éticos lo sopesaremos con calma y detenimiento.

 

9. Sentimos que lo aquí expuesto es bueno para todos. Una forma de funcionar que puede impulsarnos hacia una nueva ética del intercambio y la colaboración. Un trato que prioriza ante todo, el factor humano.
 

REFLEXIONES

 

Nuevos gestores culturales

Mastodónticas empresas regidas por la dictadura de la codicia se han erigido como gestoras de los bienes culturales. Los artesanos creadores de la -materia prima- han sido desatendidos por contrato. Al igual que sucede en tantos otros ámbitos (políticos, económicos, etc.) los -intermediarios- se ha apoderado de privilegios que no les correspondían. No se trata de hallar culpables, sino de revisar porque lo hemos permitido. Es evidente que nadie va a respetaros y cuidarnos si no empezar por hacerlo por nosotros mismos.

Afortunadamente, empiezan a brotar empresas y empresarios que entienden y sienten la necesidad de construir una nueva ética del intercambio.Necesitamos representantes y dinamizadores que tengan como principal objetivo valorar la cultura y potenciar la creatividad, y por ende también, velar por el bien de los creadores.

 

Sobre la piratería

La piratería no es más que un síntoma. Una señal que nos indica que nuestra manera de comerciar necesita vincularse más al factor humano; a una entrega más sentida y comprometida; me explico: Normalmente, cuando las personas “cogemos” algo sin pagar, bien es porque consideramos que en sí mismo eso tiene poco valor, o bien porque no podemos llegar a empatizar con el creador o propietario (ni por supuesto tampoco con sus necesidades económicas); lo vivimos como un simple concepto, como un ente. Somos muchos los que “pirateamos” bits, pero muy pocos los que estamos dispuestos a coger las cosas de alguien a quien podemos poner cara y sentimientos (kiosquero, frutero, librero…); el respeto en estos casos surge de manera natural y espontánea.

La “globalización” y la “red” han hecho que todos podamos aportar y recibir cosas a través del intercambio masivo. Pero para que el deseo de reconocer económicamente al creador se active necesitamos un trato más cercano; de lo contrario lo hacemos desde una moral sin fondo. Tenemos que poder sentir de forma más cercana a los creadores; que se muestren, conocerlos, poder comunicarnos con ellos… Cierto es que eso es algo difícil básicamente porque la energía y disposición para la relación, tanto de unos como de otros, es limitada. Si asumimos estos límites al menos no nos extrañemos cuando la gente no sienta por nosotros el respeto que indignadísimos, creemos deberían tenernos; y mucho menos pretenderemos hacernos ricos dejando una información (escrita, musical, audiovisual, etc.) colgada en un servidor cualquiera de un lugar qualquiera. Necesitamos nuevos modelos creativos que cuiden tanto la creación como el proceso de difusión.

 

Una luz al final del camino

Un trato más directo y cercano entre creadores y consumidores ha de ayudar sin duda a salir de esta “crisis de confianza” en la que estamos inmersos. Creo que las “inestabilidades especuladoras” acabarán cuando valoremos más el factor humano; cuando rehagamos consciente y sentidamente nuestra escala de valores y pongamos la economía al servicio del Amor; cuando potenciemos lo que nos une. La opulencia, la ostentación y el vivir por encima de las propias posibilidades atiende en la mayoría de los casos a todo lo contrario, a una identificación con lo que se posee y a un deseo de destacar y distinguirse de los demás.

 

Un modelo artesanal

Estamos presos en la fantasía de hacernos ricos relacionándonos “lo justito” y esperando a que llegue un día en el que no tengamos que depender de nada ni de nadie. Pretender recibir mucho sin apenas entregarse como persona, alimenta la enajenación y el circuito de la especulación. Necesitamos potenciar un modelo profesional y artesanal. El buen profesional, a diferencia del especulador, busca el trato directo y cercano con el cliente. Hacer productos o entregar servicios atento a las necesidades reales de las personas, priorizando la honestidad y la calidad por encima del pronto beneficio.

Todos somos diferentes y en este sentido, cada uno ha de encontrar su propia manera; dejémonos sorprender por nosotros mismos.

 

Más libertad de decisión

Este recorrido de emancipación y reordenación pasa también por ofrecer posibilidades y alternativas a la gente; tratarla y tratarnos como adultos responsables y confiar que cada uno hará lo que siente que es bueno para él y los suyos; que escogerá aquello que siente le dignifica y engrandece como persona y como miembro de la comunidad.

 

Nuestro poder transformador

Cada vez siento con más fuerza que el poder transformador que ostentamos los creativos no reside tanto en transmitir ideas, sino también y sobretodo, en ser coherentes y proteger nuestra independencia tanto en la producción como en la difusión.

Me gusta creer que estamos en el amanecer de una nueva era del intercambio; un horizonte presidido por un trato más directo, cercano y justo, en la manera de comerciar y organizarnos como sociedad.

 

 

¿QUÉ OS PARECE?

 

Para que estas reivindicaciones sobre el empoderamiento de los autores se expandan es necesaria vuestra implicación. Sería de gran utilidad que lo enlazarais y compartieseis  en vuestras redes sociales, y especialmente con colectivos de creadores y de usuarios que abogan por sistemas alternativos y respetuosos del intercambio.

Mi deseo es que las ideas y los valores que expongo sean tenidos como un punto de partida, como un aliciente para el debate. Cualquier comentario, sugerencia o aportación es bienvenida.

 

 

Proyectos alternativos

 

Editorial Bubok: Bubok es una empresa de edición bajo demanda. Una plataforma donde los autores pueden dar a conocer y vender sus libros. Contratas los servicios que deseas (si es que quieres), lo cuelgas y decides el precio de venta al público. Ellos se encargan de la gestión y ofrecen al autor el 80% de los beneficios (coste de imprenta del libro aparte). Os recuerdo que con una editorial convencional el beneficio es del 8% del libro sin IVA. Eso sí, a los escritores eso nos pide más trabajo y responsabilidad (maquetaciones, correcciones, promoción, etc.), pero ¿acaso no vale la pena cuidar e invertir en aquello en lo que crees?

 

Proyecto Orsai: El proyecto Orsai está encabezado por Hernán Casciari (escritor de cuentos y bloguero a quemarropa, entre muchas otras cosas, supongo). Su original sistema de creación y distribución de la revista de alta calidad también llamada “Orsai”, es un ejemplo de cómo salir del esclavismo y aprovechar la carrerilla para crear algo hasta el momento desconocido. En el enlace una multitudinaria conferencia de Hernán hablando de su proyecto. Al principio lo veréis un poco nervioso, pero poco a poco se calienta. No tiene desperdicio. Os la recomiendo. El vídeo (vía youtube).

 

Verkami: Verkami es una plataforma de apoyo a los autores mediante mecenazgo (sé que hay más pero las desconozco). Una original idea donde los autores dan la cara piden lo que necesitan y ofrecen algunos bienes y privilegios a todos aquellos que deciden colaborar para tirar adelante sus proyectos. Un modelo de financiación realmente alternativo y cojonudo.

 

Información relacionada


Gestión de mis obras

¿Me ayudas?
(S)HIT Defiende la Cultura*

 

 


0 comentarios en la entrada : Manifiesto para el Empoderamiento de los Autores

Comentar

*

3 + 2 =