De aquí y de allá

Experimento en movimiento nº2

30 de junio de 2015

Videodanza: “Baile libre en pareja”

La presente videodanza fue proyectada en modo repetición a lo largo de una tarde, en el pasado Sismòffgraf, festival de danza local de la ciudad de Olot (Girona|España). Palmero Moros Troupe fue la efímera compañía artística creada para la ocasión.

 

 

En este segundo “Experimento en Movimiento”, Isabel y yo -con la inestimable colaboración de nuestra hija Natàlia- improvisamos un baile en pareja, llevados por el calor y la alegría de la música latina. Tanto la grabación de Aline Cortés como la posterior edición de Esther Roca, realzan el carácter festivo que queríamos transmitir. Lo compartimos en Alta Definición 1920×1080 y sonido de 192 Kbps.

A continuación el Making Off; un breve relato donde podréis constatar, al igual que en el anterior Experimento en Movimiento, que ni esto es Hollywood, ni oro todo lo que reluce.

 

La propuesta
Sabedores de la disposición de Isabel para organizar propuestas artísticas participativas (supongo que ya habéis visto “Madres que bailan con bebés”), los organizadores del festival le propusieron crear un baile en familia; es decir, que bailara en un espacio público con su familia, es decir con su hija, es decir también conmigo, es decir: todos en medio de un corrillo de gente ele ele, toma que toma. Yo sólo soy un modesto psicólogo que baila por placer y menos de lo que querría, así que la propuesta, como podéis imaginar, me acojonó de bastante a mucho. Me di unas cuantas horas para dejarme sentir la decisión y tras la deliberación, sentí que quería vivir la experiencia; mi única condición fue que fuera completamente improvisado. El motivo: para mí es mucho más fácil improvisar que aprenderme pasos y compases. Después resultó, por motivos que desconozco, que la actuación en vivo y en directo no era posible, pero sí la realización de un videodanza. Interiormente ya había roto la barrera del pudor así que no tuve ningún inconveniente en apuntarme a la nueva propuesta. De hecho, para ese entonces ya había decidido hacer otra videodanza bailando por las calles principales de mi ciudad, se llama “De Casa a la Plaza Mayor” y podéis verla aquí.

El primer intento
Las semanas posteriores fueron, relacionalmente hablando, complicadas; Isabel y yo nos encontramos poco, estábamos muy ocupados, demasiado sumidos en nuestras cosas, en los quehaceres y las responsabilidades cotidianas… se había instalado un latente desencuentro afectivo poco propicio para sentir la deseable sintonía lúdicofestiva del baile. Así que cuando llegó el momento de la verdad, un domingo por la mañana, en un lugar desconocido para ambos, la energía no era que digamos, la más adecuada. Sucedió además, que tras dos horas de adecentar el espacio y disponer mil detallitos prácticos, justo al empezar a grabar, Natàlia decidió que quería dormir sí o sí. Su cabreo no dejaba lugar a dudas, estaba cansada y aquello no le interesaba lo más mínimo. La chica que iba a filmar no podía alargar la espera, tenía otras cosas que hacer. La grabación no iba a realizarse. Sentí una fuerte frustración. Mi buena disposición para encarar el reto a pesar de las inconveniencias, sobrellevar la tensión escénica y otros etcéteras no habían servido para nada. El proceso debía volverse a repetir y el pronóstico era una vez más, incierto. No tenía el control. Sentí rabia. Descubrí exigencia e intransigencia dentro de mí, identificaciones fuertemente arraigadas.
Isabel y yo empezamos a darnos cuenta, además, que aquello del baile en familia era algo que había partido desde nuestro deseo, pero que no encajaba con la actual realidad de Natàlia, que en ese momento tenía 23 meses, y cuyos sus gustos estaban cambiando; ya no le apetecía bailar en nuestros brazos como cuando era más pequeña. Durante esta nueva etapa ella quiere y necesita que nos adaptemos a su movimiento y eso no tiene nada que ver con un refulgente baile en familia proyectados hacia una cámara.
Estuvimos unos días cabizbajos e incluso llegamos a replantearnos si continuar con la propuesta. Yo continué sintiendo las ganas y un día, mientras almorzaba, se me ocurrió una idea. Añadir a la grabación un efecto de multiplicación de imágenes, así, además de lograr un efecto más dinámico y distintivo, podríamos introducir algunas tomas aisladas de Natàlia, en el caso que no quisiera bailar. El recurso técnico nos permitiría mantener la onda familiar sin violentarla a ella.

Una tarde con el viento de cara
El día de la grabación todo se puso de cara. Isabel y yo habíamos acortado la distancia entre nuestros corazones. Aline Cortés, la realizadora de la grabación, es una chica de trato agradable y nos facilitó la puesta en escena. El espacio era hermoso y la luz del atardecer resplandecía cálida y vigorosa. En esta ocasión los preparativos fueron ágiles y al poco ya teníamos la cámara fija y la música a punto. Puse una canción de una compilación que encontré por Internet el día anterior. Esa primera canción, Betecé de Africando, que en principio sólo iba a servir para calentar motores, acabó conformando la pieza central improvisada alrededor de la cual orbitan el resto de imágenes; algunas de éstas están bailadas con músicas de percusión africana y de mambo, por lo que, mérito tiene que el montaje final se vea tan acompasado; desde aquí un saludo y mil gracias a los Dioses de la Carambola y como no, a Esther Roca, editora del vídeo. ¡En menos de media hora ya teníamos todo el material gravado!
Como ya habíamos previsto que podía pasar, Natàlia no quiso bailar, así que la dejamos encantada de la vida jugando con una amiga y su hijo en los alrededores de la sala. Unos segundos contemplándonos bailar y un paseíto final hacia la cámara son sus particulares colaboraciones a este festivo cónclave familiar.
El vídeo mejora nuestras expectativas, y a nuestra hija también parece gustarle mucho, pues lo mira una y otra vez sin dar muestras de cansancio. Espero que sea de vuestro agrado, y que el relato de lo acontecido os haya resultado de interés. Ya me contaréis.

¿Un experimento en movimiento nº3 decís? No lo descarto. Ya tengo pensada la nueva propuesta, sólo me falta una persona/s que sepa/n hacer funcionar la cámara, con conocimientos de edición y ganas de vivir un experimento sociológico entre lo descabellado y lo luminoso. Los intrépidos/as que queráis más información podéis contactar conmigo aquí: info@pablopalmero.com

Un saludo afectuoso y hasta pronto.

 

*Si queréis estar al tanto de las nuevas entregas os recuerdo que podéis suscribiros al blog. Y si compartís la entrada, la próxima vez que salgáis de marcha pediros un chupito y decirle al camarero que lo apunte en mi cuenta.

 

 


2 comentarios en la entrada : Experimento en movimiento nº2

  • Agata

    1 julio 2015

    No dejo de sonreír. Os quiero libres y llenos de vida. Me ha encantado, gracias por darme la oportunidad de veros. Guapos, llenos de vida. Un besazo enorme.

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    • Pablo Palmero

      1 julio 2015

      Tu sonrisa viendo el vídeo despierta la mía. Un abrazo de oso.

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