Relaciones

El Síndrome de Houdini

20 de enero de 2013

Ilustración: David Arnau
Concepto
: Pablo Palmero
Esta postal es fruto de un proceso de co-creación con mi buen amigo e ilustrador David Arnau. Para conocer su trabajo y contratar sus servicios podéis pasar por davidarnau.com

 

«Síndrome de Houdini» o «escapismo sentimental»:
Dícese de la evitación sistemática de las implicaciones sentimentales. Los afectados fluctúan entre la atracción y el rechazo, repitiendo un cíclico patrón de aproximación, excitación, miedo y fuga.

La manera y las excusas empleadas para escapar de las relaciones son diversas; los afectados, en cualquiera de los casos, raramente se responsabilizan de su miedo al compromiso.

Este síndrome esconde tras de sí un malestar asociado a la «angustia de pérdida».

Para decepción de los amantes del DSM (manual de clasificación psicopatológica), el houdinismo no es una enfermedad sino una cuestión de grados. El motivo: En mayor o menor grado, todos hemos sufrido heridas que nos mantienen recelosos y desconfiados frente a los demás.
Para los que queráis seguir indagando os recomiendo el capítulo correspondiente que encontraréis en “los pilares del corazón”Enlace directo aquí. De verdad que vale la pena, se lee fácil y hay ejemplos muy ilustrativos que ayudan a entender el origen de este tipo de males. Pero como “hay vida más allá de la neurosis” me gustaría centrarme a continuación en la parte creativa del houdinismo.

Poner excusas parece fácil pero no lo es, hay que saber hacerlo con gracia e inteligencia, sin que se te vea el plumero. Yo creo, de hecho, que debería ser considerado como un arte, el octavo tal vez: “el arte de la mentira”.  Se requiere astucia, transmitir credibilidad, no repetirse demasiado, argumentos sólidos y sin fisuras. Estos son algunos ejemplos:

Mentira simple: mentiras típicas para salir del paso.

“Si un caso ya te llamaría”
“Me quedé sin cobertura/batería”
“Me sabe mal pero es que me pillas liadísimo/a”
“Estuve pensando en ti, pero entre una cosa y otra al final…”

Mentira autocompasiva: Conseguir ya no sólo que lo crean sino que empaticen con su dificultad y hasta le den consuelo.

“Me sabe mal pero es que no he parado. He tenido un follón que no veas. Se me juntó todo el trabajo de golpe y se me fue complicando la cosa. Tenía que entregarlo el lunes, del agobio me pilló un dolor de cabeza, y después me empezó a doler la barriga y…”

Mentira bidireccional: El que es capaz de creerse su propia mentira.

“No ya, si es que al final no fui porque no tenía ganas de ir a la fiesta. Yo es que no soy muy de fiestas con música en directo, piscina, barra libre y tías buenas”

Mentira expansiva u omnidireccional: El argumento va creciendo ad infinitum pudiendo llegar a convertirse en filosofía, religión y hasta una nueva terapia:

“Pues sí, tú, pasó que iba a venir a verte pero tuve un sueño en el que aparecían dos maestros espirituales que me decían que antes de verte tenía que hacer un ritual y quemar todas mis desconfianzas hacia ti en una vasija de barro y llevarla al mar. Estuve esperando el momento de ir a la playa para tirar las cenizas y ya ves, con la tontería han pasado ya tres años”

De todos es sabido que la alternativa a la excusa es la honestidad, pero claro está, eso son palabras mayores. ¿Puede expresarse abiertamente quien se halla coartado por el miedo “al qué dirán”? ¿Puede reconocer sus limitaciones quién se empeña en ser quien no es? ¿Puede ser sincero quien no se conoce? Para ser honesto no basta con querer, también hay que poder.

Y volviendo al tema de las mentiras, si queréis aportar más creaciones a este “octavo arte” podéis escribirlas en el apartado de comentarios o enviarme un correo directamente a info@pablopalmero.com. Si no os respondo en breve es porque a veces ando muy liado haciendo conferencias, firmando libros y colaborando con el New York Times, etc, etc, etc.

Nota 1: No busquéis en Google ni en Wikipedia el “síndrome de Houdini”, acabaréis volviendo a esta misma página.

Nota 2: Si quieres que otras personas puedan por fin poner nombre a su dolencia y/o a la de sus allegados comparte este post. Los diagnósticos no curan pero ayudan a sobrellevar mejor las penas.
Clica aquí si quieres ver un houdinista en plena acción

 


9 comentarios en la entrada : El Síndrome de Houdini

  • Mercè Cirera (Proto)

    20 enero 2013

    Està clar que aquest síndrome està molt expandit, tant que fins i tot normalitzat. Difícil entendre que pot ser un sindrome! em considero honesta i sóc conscient de quan el faig servir, tot i així, suposo que inconscientment alguna en deu sortir…

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  • Sergi

    21 enero 2013

    Sí, las excusas de la mente son constantes, y estamos tan acostumbrados a escuchar nuestra mente y no a nuestro corazón, que al final es demasiado fácil caer en nuestros miedos e inseguridades, en vez de enfrentarnos a nuestras propias heridas. Pero claro, ¿la mente al final esta para eso no? El ego esta para protegernos …

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  • Isaac

    23 enero 2013

    Todos somos escapistas emocionales en mayor o menor medida, y utilizamos más excusas de lo que estamos dispuestos a reconocer. En este sentido, y alabando la infinita creatividad humana, me gustaría aportar otro tipo de mentira, la mentira Caballo de Troya: su apariencia engaña y al principio parece verdad.
    – ¿Vendrás a la fiesta?
    – ¡Por supuesto que sí!

    Es mentira porqué sabes que no irás. Después, en el último momento, se descubre que es mentira cuando se comprueba que no has ido a la fiesta.

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    • Pablo Palmero

      23 enero 2013

      Creo que en ciertos ambientes a esa modalidad le llaman “meterla doblá”. Una expresión al parecer, con un origen más elegante que el que todos le presuponemos. Más info aquí.

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  • Rocío

    23 enero 2013

    Pablo, me gustaría poder extenderme para plasmar una interesante opinión al respecto, pero no puedo centrarme con el ruido de la lavadora del vecino (mentira «la_culpa_es_de_otro»)

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  • Ana Roncal

    15 febrero 2013

    Yo de veras, ya estoy un poco harta de este síndrome y de los houdinis…

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  • Conchita

    30 marzo 2013

    Lo mío aún es mas gordo, miento y me creo que estoy cuidando a la otra persona…

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  • Valeria

    13 mayo 2013

    Ja, ja, ja… aunque conozco bien el síndrome por haberlo padecido durante seis años a través de mi última pareja, me ha hecho reír la descripción y aún más, el corto vídeo. Efectivamente, es un mago de la distorsión de la realidad… y yo, una ingenua que me lo acababa creyendo a pesar de las evidencias. Pero el humor nos salva de todo! Gracias por escribirlo con este toque irónico.

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    • Pablo Palmero

      14 mayo 2013

      De nada, es un placer. Como de ésta nadie se salva, más vale tomárselo con humor. Rebajar el dramatismo aumenta la capacidad de comprensión.

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